El balcón de enfrente

domingo, 10 de abril de 2011

¿QUIÉN CUENTA LA HISTORIA? Dos libros de Mateo Rello


A lomos de salamandra; La Garúa libros, Santa Coloma de Gramenet, 2009

En la encrucijada de corrientes de la poesía contemporánea, durante la última década se ha perfilado con nitidez una concepción del verso como vía o herramienta de conciencia y crítica de la sociedad. Extinguido el realismo social histórico por inanición estética en los años 60, su reaparición tres décadas más tarde como movimiento poético con solvencia artística se debe, principalmente, a una doble metamorfosis. A una renuncia implícita a la facilidad como textura de los versos, por una parte, mediante la absorción de recursos retóricos de vanguardia y la paralela pérdida del valor de la comunicación en favor de los valores de la ruptura literaria. Y por otra parte, a la sustitución de objetivos temáticos, de la denuncia de la dictadura en la posguerra se ha pasado a señalar un conjunto indefinido de malestares, que van desde el repudio —en general más irónico y mordaz que directo— del capital, de la mentira y del consumo, y desde la aversión al hecho de que aún existan marginados y continúe la explotación de los más débiles —«siempre contra los mismos / hombres de pecho de lata»—, hasta —en los autores más audaces— la construcción de una nueva conciencia crítica del sujeto. Algunos poetas ya se han convertido en referencia de esta corriente: Fernando Beltrán (1956), Jorge Riechmann (1962), Antonio Orihuela (1965) o Antonio Méndez Rubio (1967).
    A esta lista, a partir de A lomos de salamandra, hay que añadir el nombre de Mateo Rello (1968). En la escritura de A lomos de salamandra, libro de evidente poesía social, se advierte la doble metamorfosis del género. Por una parte, Rello aplica a la materia crítica la despersonalización heredada de las vanguardias, a través de monólogos dramáticos y de un lirismo apócrifo, o heterónimo. No son procesos literarios novedosos —tienen más de un siglo de existencia—, pero aún resultan útiles para el propósito del poeta: crear una genealogía de la revuelta social contra el poder que no sea descriptiva, y desvincular los sentimientos colectivos del sujeto romántico, de modo que en esta distancia se potencie la fabulación alegórica frente a la política. Apócrifos, por otra parte, que crean sus propios personajes, en una simbiosis pessoana y brechtiana que está también en las esencias de la nueva conciencia crítica. Por la otra parte, el objetivo temático se divide en paralelo a los recursos retóricos utilizados: el reconocimiento de pertenencia a una tradición de revuelta y revolución se consolida mediante retablos de monólogos bien trabados, en espacial la sección dedicada a Barcelona, que es un retrato —desde dentro de las vivencias— de un siglo de actividad revolucionaria en la ciudad. Si esta primera parte se presenta con rotundidad formal y temática, la segunda parte, que apela a los «Complementarios» machadianos, se muestra más dispersa, divagadora y contradictoria, como corresponde al cruce de conciencias apócrifas que sufren la historia, cada una a su modo: «Ser los demás era un sabor».
   Uno de los aspectos de A lomos de salamandra, como emblema de una renovada conciencia crítica, es el esfuerzo por restituir un concepto de uso corriente en el realismo social: el «nosotros». Y con él, reconocer su herencia —«De vosotros... / nos llegó todo eso: / trabajos de la rabia y trabajos de amor, / la primera persona del plural»— y restituir su objetivo utópico —«la voluntad también / de construir una cierta unidad. Y un sentido / de lo jamás realizado». Esta necesidad de reconstruir el «nosotros», moneda devaluada hace sólo unas décadas, es en sí misma un diagnóstico poético de fragmentación social, una resistencia al individualismo que se encuentra en la raíz poética de la obra de Mateo Rello.
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Libro de cuentos, Paralelo Sur Ediciones, Barcelona, 2010

Pese al título, que señala connotativamente hacia un género distinto, el carácter narrativo no es lo sustancial de este Libro… de poemas. Los referentes temáticos de Mateo Rello (1968), que con frecuencia nacen en el presente, buscan siempre incorporar el pasado, «para que no se pierda lo ocurrido entre los hombres». Siguiendo esta costumbre, el volumen se remonta a los orígenes de la escritura: aquel ciego que murmura y mueve los dedos, «Le señalo y te susurro: / Es Homero». Si este es el inicio, el final será la ciudad, poliédrica, tenaz, a veces esquiva, otras generosa, fuente siempre de memoria.

Meridional asombroIgitur, Montblanc, 2014

Mateo Rello (1968) evoca en este libro imprevisible la exploración del Polo Sur. Un viaje relatado en los versos casi como una aventura y al mismo tiempo con aires de poética, la de una poesía que avanza hacia la nada del hielo. Destaca la ambientación de época, la navegación, el olor, el sabor de los días y la trama que se fragua por debajo, un trasunto amoroso que aparece y desaparece en esta alabanza al extrañamiento de lo convencional. 

El Ciervo, nº 707 (febrero de 2010) y 721 (marzo de 2011)

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