El balcón de enfrente

martes, 5 de junio de 2018

Esto no es «solo» una biografía



JOHANN SEBASTIAN BACH. LOS DÍAS, LAS IDEAS Y LOS LIBROS
de Ramón Andrés. El Acantilado, Barcelona, 2005

En el mismo sentido en el que René Magritte, tras pintar una pipa, escribió debajo «esto no es una pipa», se podría afirmar que esta biografía de Johann Sebastian Bach que ha escrito Ramón Andrés no es una biografía. Incapaz de acomodarse a los designios actuales de la especialización, Ramón Andrés ha demostrado a sus lectores, en sus ensayos, que no es cierto que todo el universo se encuentre en una brizna de hierba y baste con explicarla, sino que para comprender la existencia de una brizna de hierba es necesario antes conocer todos y cada unos de los elementos del universo.
     Este libro sobre Bach, además de una biografía muy poco al uso (el capítulo I empieza en 1750, fecha de la muerte del músico y sigue con un detalle simpático: el Concejo que lo había contratado le restó a su viuda parte de los emolumentos debidos porque Bach se había retrasado en su incorporación ¡27 años antes!), es una lúcido tratado sobre el arte de la biografía después de que hayan escrito múltiples biógrafos: «las ideas heredadas llegan a constituir verdades eternas, las vaguedades acaban siendo dogmas, y en el mundo de la cultura —expresión que no se sabe bien a qué responde— esto se produce en un grado asombroso». Es decir, al biógrafo del presente le toca ir desmontando uno a uno los «tópicos [que] se prodigan de tal manera que acaban desdibujando los hechos, o mejor dicho, los conforman». Y eso es exactamente lo que Ramón Andrés hace con Bach, devolvernos una vida limpia de tintes y barnices, despojada de invenciones y apriorismos. Pero también es algo más, es también una metafísica de la biografía, porque su autor la ha escrito con la convicción de que «Nunca sabremos quién fue realmente, del mismo modo que no sabemos quiénes somos sus oyentes...» En suma, como la pipa de Magritte, Andrés nos avisa de que este Bach verdadero que él persigue con tanta fortuna, tampoco es Bach.
     De Bach su biógrafo escribe que «Se diría que pensó el contrapunto como medio técnico para quitarle al tiempo esa melodía única y lineal que va dibujando los acontecimientos. El tiempo y la melodía describen; la eternidad y el contrapunto conciben»; y del biógrafo, Ramón Andrés, sus lectores podrían afirmar lo mismo. Esta es una biografía sin descripción y, si se me permite el barbarismo, descronologizada, invertebrada. En lugar de la línea monocorde del tiempo, el autor ha tomado como motivo recurrente la biblioteca del músico, la pequeña parte que se conoce de ella y los libros y escritores que Bach pudo leer o cuando menos respirar el los ambientes del barroco tardío. Sus lecturas teológicas, pero también cabalísticas, musicales y literarias, se entreveran con las preocupaciones de un padre de familia que ha de atajar con sus magros ingresos económicos todos los frentes que se van abriendo; las referencias a la filosofía de Leibniz se alternan con certeras menciones a la música contemporánea: este es el modo como se concibe la vida de Bach. «Su música es... una construcción asombrosa en la que coexisten la física y la metafísica, la matemática y la intuición en su dimensión más plena», y Ramón Andrés encarna en este singular libro esa coexistencia que dio cuerpo no sólo a la música de Bach, sino también a la época inaugural del espíritu moderno, el barroco, y por extensión a la condición humana tal como la concebimos en el presente. De todo ello ha de hablar el biógrafo para comprender al músico, con la libertad y amplitud que sólo ha proporcionado al saber la tradición humanista.

[El Ciervo nº 650. Mayo, 2005]

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