La edición de la Poesía completa (1947-2007)
de María Beneyto (2020-2011), que recoge la que realizó la propia poeta en
2007, junto a la publicación de un conjunto de inéditos, o tal vez ocultados,
en Itinerario, poemas de amor y desamor (Renacimiento, 2025), tiene
la virtud de proponer, en su conjunto, una revisión crítica de la autora, cuya
lectura padecía un abandono que quizá ni siquiera haya arrancado en la
distancia con su obra, sino en el despego hacia toda su época. Y si bien es
cierto que María Beneyto acoge temas cuyo interés ha empezado a caducar, no ocurre
lo mismo con la esencia de su voz poética y el alcance de su escritura, que en
algunos aspectos podrían ilustrar y sorprender al presente. Cabe agradecer a
los desvelos filológicos de Rosa María Rodríguez Magda la preparación modélica
de ambos volúmenes.
Cada
uno de los libros de María Beneyto desarrolla un núcleo temático propio, que a
veces resulta incluso contradictorio, por ejemplo, en el mismo año, 1956,
entregó a la imprenta un título arraigado en lo más concreto de la vida urbana,
Poemas de la ciudad, y otro que sublima el paisaje natural, Tierra
viva. Sin embargo, se puede observar cómo a través de todos sus libros
desarrolla motivos comunes que con frecuencia concreta en un único término
metafórico. El primero, y quizá el más constante, es el de «Eva», acertada metáfora a partir de la cual
emerge la necesidad, en mitad de un ambiente cultural tan masculino, de crear
desde cero una identidad de mujer como paso necesario para construir su
identidad poética y personal. No es este un propósito sencillo («Ni siquiera yo sé por qué me vive / la vida…») ni
tampoco uniforme («¡Soy yo tantas mujeres en
mí misma! / Están viviendo en mí tantas promesas, / tantas desolaciones y
amarguras, / tanta verdad que no me pertenece!»). No recoge esta estrofa, por
cierto, una mera declaración subjetiva, sino, antes, el índice de asuntos a
desgranar por su poesía futura. Cada sustantivo de los versos citados provoca
un minucioso desarrollo poético, en el que siempre van de la mano su propio
crecimiento personal y su identidad como mujer, cuya proyección en la obra
merecería un estudio de género más profundo que estas líneas.
Otra de las metáforas
recurrentes en todo el libro es la de «isla»,
que es ella misma en el mar de asfalto («Isla
de carne, en la ciudad»), pero también su padre abandonado en un hospital en
plena guerra civil («Él iba ya en su isla
navegante»). Metáfora a la que dedicó un libro central de su obra, El agua
que rodea la isla, que desde el principio enuncia otro motivo transversal: «¿cómo puedo yo hablar de soledades, / de vida sin
amor y sin amigos?». La Poesía Completa de María Beneyto parece dedicada
a desentrañar esta pregunta. Tal vez la respuesta, al cabo de las más de mil
páginas de poemas, la mayoría impresionantes, se puede desenredar de este
verso: «Dentro de mis zapatos va mi alma»,
es decir, caminando el mundo, describió su época y su sociedad con precisión y
hondura, es como se descubre la poeta a sí misma, su esencial soledad, su
condición de mujer y el valor de la poesía como reconocimiento de todo
ello.

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