Alfonsina Storni, De sombra y llanto [Antología poética].
Selección de Abelardo Linares. Prólogo de Mª Ángeles Robles.
Renacimiento, Sevilla, 2025.
Recuerda
la escritora Mª Ángeles Robles en el prólogo de este volumen algunas de las
antologías a través de las cuales se ha leído en España a Alfonsina Storni
(1892-1938), quizá con mayor frecuencia que en la obra completa y tal vez
porque nunca llegaron sus libros originales. Es más, creo que cada época la ha
leído en una antología diferente. Esta idea me ha impulsado a buscar en los
estantes la que leí. Manoseada y trufada con papeles diversos encuentro la Antología
poética publicada por la Biblioteca clásica y contemporánea de Losada,
impresa en Buenos Aires en 1977, con el epígrafe «la edición consta de diez mil
ejemplares». Lo compré en Documenta, pues conserva el sello de papel de la
librería, en mayo de 1979. No solo la leí yo en este libro, sino creo que
también mi generación, o al menos los lectores que conocía entonces. Insiste
Robles en la importancia del criterio de selección que no en todas las
antologías fue el mejor. En De sombra y llanto la elección de los poemas
es responsabilidad de Abelardo Linares, quien es también el editor de la
colección que lo publica. Y la selección es espléndida. Cada texto recogido se
lee como una pequeña obra maestra del arte poético.
No creo que existan muchos poetas que
escribieran en las primeras décadas del siglo XX que, alejados por completo de
los aires vanguardistas de la época, hayan trascendido las décadas con carácter
ya de clásicos. Alfonsina Storni es un fenómeno al margen de revoluciones y
movimientos. Sus formas permanecen ligadas, en una buena parte de su obra, a la
métrica y rimas decimonónicas, de las que solo se libera, aunque nunca del
todo, a partir de Mundo de siete pozos, en 1934, tan cerca del final.
Resulta tan intenso el contenido de sus poemas que las formas, de repente, no
lo condicionan en absoluto. Es más, posiblemente algunas de sus exploraciones
temáticas sean más contemporáneas que los experimentos de sus contemporáneos.
Caracteriza
su escritura una amplitud de campo que va desde el desarrollo narrativo hasta
la caracterización identitaria de la mujer; y dentro del dominante tema
amoroso, desde la mudanza de perspectivas al abordar las relaciones, pasando
por una teorización compleja del amor, que sigue impactando en los lectores,
hasta la introspección a la que le conduce el desencanto, el dolor y la
intuición permanente de un final. La noche del 25 de octubre de 1938 abandonó
su habitación en el hotel de Mar del Plata donde se hospedaba y sin que nadie
la viera se arrojó desde la escollera en la playa de La Perla. Su cuerpo se
descubrió al día siguiente flotando en las aguas. Hoy la playa se llama
Alfonsina, igual que el Balneario y el monumento dedicado a la poeta, en
piedra, donde, al pie de una evocación idealizada, está tallado en bajorrelieve
su retrato de perfil. Ojalá esta acertada selección sea la antología que
descubra Alfonsina, la poeta que se fue tan pronto y que no se irá nunca, a los
nuevos lectores de esta época.
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