Cuaderno de crítica literaria | José Ángel Cilleruelo

lunes, 1 de diciembre de 2025

«Poesía inédita» de Pedro Salinas


POESÍA INÉDITA, de Pedro Salinas
Cátedra, Letras Hispánicas nº 716, Madrid, 2013. 
  
No es raro que en la presentación de un libro al autor se le pregunte si está escribiendo otro; o que del escritor foráneo se desee saber solo si va a sacar algo nuevo. En una sociedad que edita miles de títulos, nada publicado parece tener tanto interés como algo por publicar. Esta curiosa paradoja tal vez tenga que ver con un mito de una época que lo envía todo a imprenta, el de los inéditos. No siempre los inéditos de autores relevantes han merecido el trato que se les da, pero en este caso Montserrat Escartín ha realizado un trabajo ejemplar, paradigmático, en el cuidado y edición de la Poesía inédita de Pedro Salinas (1891-1951). Junto a los poemas rescatados, esta estudiosa y editora del poeta se plantea y resuelve las sucesivas cuestiones que aparecen implicadas en la existencia de una parte de la obra que el autor no editó: ¿qué circunstancias hacen que un inédito lo sea?, ¿qué problemas textuales implica su lectura póstuma?, ¿qué aspectos desconocidos del autor descubre?, o ¿qué valor poseen los inéditos en el conjunto de una obra poética consolidada y, en apariencia, bien conocida?
                De todas estas preguntas, a las que la editora responde con acierto, acaso la de mayor interés sea la última. Montserrat Escartín sitúa los 142 poemas que se suman a la obra saliniana en un contexto más amplio. Algunos aparecieron entre los papeles del poeta, pero una parte importante se halla en el legado de Katherine Whitmore, hispanista con la que Salinas mantuvo una intensísima relación epistolar y amorosa, accesible desde el año 2002. La lectura de las cartas que Salinas escribía al mismo tiempo que los poemas de sus libros mayores, La voz a ti debida, Razón de amor o Largo lamento, proporcionan una nueva dimensión y significado a su escritura. Obra editada, correspondencia e inéditos, situados en paralelo, se iluminan mutuamente: fijan significados, añaden matices, explican versos y, sobre todo, desvelan procesos creativos. Por ejemplo, en un hermoso poema sobre Nueva York se lee este enigmático verso: «Suben, por escalas místicas,…». En las mismas fechas Salinas escribe en una carta: «…me acuerdo mucho desde mi rascacielos de fray Luis de León…», autor que acababa de leer, cuyo «anhelo de ascender, de traspasar el aire» evoca en la gran ciudad. El verso, de repente, cobra su sentido cabal.
               Una postrera cuestión, que no le corresponde resolver a la editora, es si estos inéditos tienen interés para un lector no erudito de Salinas. Unos son textos circunstanciales, otros acaso fallidos, pero una buena parte merece aparecer impresa junto a los logros reconocibles del poeta. El primero, «Azúcar no», escrito recién conocida a su amada en 1932. Los poemas rescatados en la correspondencia a Katherine, en diversas épocas, tienen un valor muy alto. Y se pueden añadir también algunas singularidades, como el único poema que escribió sobre la Guerra Civil. 

El Ciervo nº 742. Mayo, 2013

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