POESÍA INÉDITA, de Pedro Salinas
Cátedra, Letras Hispánicas nº
716, Madrid, 2013.
No es raro que
en la presentación de un libro al autor se le pregunte si está escribiendo
otro; o que del escritor foráneo se desee saber solo si va a sacar algo nuevo.
En una sociedad que edita miles de títulos, nada publicado parece tener tanto
interés como algo por publicar. Esta curiosa paradoja tal vez tenga que ver con
un mito de una época que lo envía todo a imprenta, el de los inéditos. No
siempre los inéditos de autores relevantes han merecido el trato que se les da,
pero en este caso Montserrat Escartín ha realizado un trabajo ejemplar,
paradigmático, en el cuidado y edición de la Poesía inédita de Pedro Salinas (1891-1951). Junto a los poemas
rescatados, esta estudiosa y editora del poeta se plantea y resuelve las
sucesivas cuestiones que aparecen implicadas en la existencia de una parte de
la obra que el autor no editó: ¿qué circunstancias hacen que un inédito lo
sea?, ¿qué problemas textuales implica su lectura póstuma?, ¿qué aspectos
desconocidos del autor descubre?, o ¿qué valor poseen los inéditos en el
conjunto de una obra poética consolidada y, en apariencia, bien conocida?
De todas estas preguntas, a las que
la editora responde con acierto, acaso la de mayor interés sea la última. Montserrat
Escartín sitúa los 142 poemas que se suman a la obra saliniana en un contexto
más amplio. Algunos aparecieron entre los papeles del poeta, pero una parte
importante se halla en el legado de Katherine Whitmore, hispanista con la que
Salinas mantuvo una intensísima relación epistolar y amorosa, accesible desde
el año 2002. La lectura de las cartas que Salinas escribía al mismo tiempo que
los poemas de sus libros mayores, La voz
a ti debida, Razón de amor o Largo lamento, proporcionan una nueva
dimensión y significado a su escritura. Obra editada, correspondencia e
inéditos, situados en paralelo, se iluminan mutuamente: fijan significados,
añaden matices, explican versos y, sobre todo, desvelan procesos creativos. Por
ejemplo, en un hermoso poema sobre Nueva York se lee este enigmático verso:
«Suben, por escalas místicas,…». En las mismas fechas Salinas escribe en una
carta: «…me acuerdo mucho desde mi rascacielos de fray Luis de León…», autor que
acababa de leer, cuyo «anhelo de ascender, de traspasar el aire» evoca en la
gran ciudad. El verso, de repente, cobra su sentido cabal.
Una
postrera cuestión, que no le corresponde resolver a la editora, es si estos
inéditos tienen interés para un lector no erudito de Salinas. Unos son textos
circunstanciales, otros acaso fallidos, pero una buena parte merece aparecer
impresa junto a los logros reconocibles del poeta. El primero, «Azúcar no», escrito
recién conocida a su amada en 1932. Los poemas rescatados en la correspondencia
a Katherine, en diversas épocas, tienen un valor muy alto. Y se pueden añadir
también algunas singularidades, como el único poema que escribió sobre la
Guerra Civil.
El Ciervo nº 742. Mayo, 2013
El Ciervo nº 742. Mayo, 2013

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